May 26, 2008
Hoy en día, las empresas realizan cambios a menudo. Por ello, no debemos acostumbrarnos a una tarea específica o un área determinada. Lo más común es que después de un tiempo, tu jefe decida darte otras responsabilidades o un nuevo puesto laboral. Por más que tu desempeño haya sido el mejor, tienes que aceptar esa orden y adaptarte a ese cambio.
En principio, no es nada fácil. Está muy relacionado con las emociones y lo que dejes luego de aceptar ese cambio. Muchas veces vas a tener que relacionarte con nuevos compañeros de trabajo, recibir las órdenes de un nuevo jefe, trabajar en un horario diferente, o incluso trabajar en el extranjero. Lo importante es que esos cambios sean exitosos, por más que no te parezcan o estés en desacuerdo; tu desempeño tiene que ser el mejor.
Hoy en día se dice que el cambio es lo más estable que se aprecia. Es cierto que algunos cambios son más drásticos que otros. La impresión no es la misma si te dicen que vas a o que tu día de descanso ahora va a ser rotativo. Pero, lo fundamental es prepararse cuando llegue ese momento y enfrentar con valentía cualquier cambio del que seamos parte.
Una preocupación constante de los directivos de las empresas es ¿cómo preparar a los trabajadores para que acepten esta realidad? o ¿cómo hacer que los cambios ayuden verdaderamente a cumplir con los objetivos de la empresa? Sin duda alguna, es importante que los jefes le informen a sus trabajadores sobre estos. Los cambios son necesarios en cualquier ámbito, más aún si se busca un mejor rendimiento.
Los profesionales deben estar dispuestos a cambiar su comportamiento, de acuerdo a lo que establezca la empresa. Claro, este cambio sólo es en el área laboral, en la responsabilidad diaria que ellos poseen. La exigencia no es que cambien su vida por completo o utilicen ese comportamiento en todos los ámbitos. Aunque suele ocurrir que muchas veces piensan que se trata de eso.
Por ello, es fundamental que las personas reciban los mensajes claros, que conozcan exactamente lo que se desea lograr y que sobre todo entiendan esa necesidad. Esta información debe afectar directamente las emociones, ya que a través de estas se generan las acciones y eso impulsa a las personas a adoptar un determinado comportamiento; inclusive, muchas veces sin pensarlo.
Es mejor cuando el mensaje proviene del jefe directo y no de los altos directivos. Eso permite que exista una mejor relación con los trabajadores y si tienen alguna inquietud, entonces, no dudarán en preguntar. Para hacer efectivos los cambios, se deben analizar todos los aspectos. No pensar simplemente en el beneficio de la empresa o de los socios, sino también en los trabajadores.
Los profesionales tienen que ir desarrollando diferentes habilidades y competencias; es un entrenamiento previo a los cambios que se efectúen. Asimismo, los ejecutivos deben preparar a su gente desde constantemente. Pueden comenzar con el cambio de comportamiento o actitud frente a las responsabilidades. Las estrategias para el cambio tienen que ser parte del desempeño diario de los trabajadores y jefes. Es todo un trabajo en equipo.
Cuando llega esta etapa, las personas tienen que encontrarse muy bien preparadas para saber qué actividades realizar y cuál es el primer paso que necesariamente deberán de emprender. No es simplemente tener las ofertas laborales a la mano, son muchos aspectos los que intervienen a la hora de salir a la búsqueda de un empleo, sobre todo cuando recién se termina la universidad y no existe ninguna experiencia laboral.