May 10, 2011
Las redes sociales son un medio por el cual nos expresamos y desfogamos nuestros sentimientos para compartirlos con los demás. Desde el triunfo de nuestro equipo favorito hasta si estamos mal de salud, cualquier tipo de cosa que nos sucede se ha convertido en un pretexto para publicar en el Facebook o Twitter, a veces para no perder la costumbre o simplemente para llamar la atención de los demás.
Sin embargo, el problema de las redes sociales va más allá y puede convertirse en un peligro puesto que la privacidad no existe en un medio tan público y ahora las empresas están poniendo atención a las redes sociales de sus empleados con el fin de salvaguardar su imagen a toda costa. Por este motivo, publicar algún tipo de comentario sobre tu jefe, tu oficina o algo que pueda dañar la imagen de la empresa donde trabajas puede ser considerado como un acto de indisciplina y te puede costar el empleo.
Si bien no hay una legislación establecida sobre el uso de las redes sociales y lo que se publique en ellas, las empresas están poniendo mucha atención en el Facebook o Twitter de sus empleados. Un simple comentario como “un día muy aburrido en la oficina” significó el despido de una empleada de 16 años en Inglaterra.
Personalidades de opinión pública como periodistas están prohibidos de hacer comentarios que hagan alusión a creencias políticas, religiosas o sexuales porque esto significaría que la empresa también comparte sus opiniones. Tal es el grado de control que están teniendo las empresas sobre lo que se dice de ellas en las redes sociales que muchos de los trabajadores deciden finalmente retirarse de estas.
En este sentido, hay que tomar en cuenta la extrema importancia que tienen las palabras que se publiquen en las redes sociales antes de recibir algún tipo de sanción que te tome por sorpresa y pueda costarte el empleo.




