May 5, 2010
La experiencia juega un rol muy importante cuando decidimos buscar trabajo. Laborar en distintas entidades relacionadas con nuestra profesión incrementa nuestra presencia y profesionalismo en la misma. Este factor también nos permite destacar en la entrevista: el representante de la empresa revisa nuestro Currículum Vitae y se percata de que nuestras prácticas y/o trabajos previos guardan relación con el puesto, de inmediato pasamos a ser uno de los seleccionados.
Sin embargo, la selección no sólo se resume en el candidato que tenga las mejores capacidad, ni acumulación de experiencia. Tomemos en cuenta que el protocolo juega un rol importante en esta situación. Los buenos modales son las herramientas básicas que nos abrirán las puertas a las recomendaciones, los contactos (agenda de clientes) y sobre todo, conseguir buenos puestos (como los ascensos por reconocimiento).
Durante la entrevista de trabajo, nos viene a la mente una gran cantidad de posturas y recomendaciones que nos brinda toda persona que nos conozca. Desde el saludar con un buen apretón de manos, no hablarle de “tú” al entrevistador (a menos que el lo diga), ir con una vestimenta adecuada, celulares apagados y demás. Muchos tomarán esta información como una acumulación innecesaria conocimientos y que sólo sirven para ponerlos más nerviosos.
El protocolo permite demostrar a los que nos rodean, que poseemos un bagaje cultural amplio, que sabemos comportarnos ante diversas situaciones importantes. El entrevistador y nuestros futuros compañeros saben por experiencia que un comportamiento inadecuado delante de clientes o del jefe ocasiona una serie de opiniones que pueden desencadenar en una sanción (previa conversación para solucionar el problema) o peor aún, el despido. Hay que reconocer que la imagen de la empresa está en juego y que muchos dependen de ella.
El primer contacto con el entrevistador es importante, así que la clásica acción de estrechar la mano es sumamente importante. Siguiendo las reglas, en el caso de las mujeres, son ellas las que deben decidir el tipo de saludo. Por ello, quienes extienden la mano para un primer contacto son ellas. Tanto para hombres y mujeres un apretón de manos seguro y firme (no pecar de aplastar con fuerza la mano) define una persona con confianza y segura de sí misma.
El tipo de vestimenta que llevemos a la entrevista también es un factor de suma importancia. Generar una buena impresión depende de cómo vayamos vestidos. Si vamos por una vacante de trabajo en un puesto ejecutivo tenemos que ir con saco y corbata. De nada nos sirve ir con vestimenta casual, ya que eso dice que no tomamos con la debida importancia al proceso de selección. Debemos mantener siempre un estilo conservador.
Finalmente, la puntualidad. A nadie le gusta esperar más de la cuenta, mucho menos si la cita es para una entrevista de trabajo. Hay que recordar que al igual que nosotros, existen postulantes que toman en cuenta la puntualidad. Siempre es bueno llegar unos 10 a 15 minutos antes para controlar los nervios previos y sobre todo; evitar que el entrevistador considere que si llegamos tarde a la entrevista, llegaremos tarde al trabajo.
La entrevista de trabajo es un paso decisivo para conseguir lo que más deseamos en el mundo: alcanzar una vacante de trabajo que llene nuestras expectativas y si tenemos suerte, que llene nuestras necesidades económicas. Uno de los filtros que resultan más complicados y que se encarga de separar a los buenos profesionales de los malos (a simple vista) es la entrevista personal.
La entrevista de trabajo es uno de los eventos en nuestra vida que nos demanda alta concentración y tranquilidad. Desde que aceptamos la llamada comunicando que somos uno de los seleccionados hasta minutos antes de la cita, nuestra mente divaga y recordamos todos los consejos que nos brindaron los vecinos, nuestros padres, nuestros amigos, etc. Esto causa que aumente el nerviosismo y que perdamos por unos minutos los papeles.
una serie de CV a todas las empresas que conocemos; y de -manera angustiosa- esperar semanas y hasta meses por una llamada que será la ganadora; por fin acceden a brindarnos una entrevista de trabajo. Dicho motivo nos cambia la perspectiva de la vida, hasta nos vuelve muy felices ya que nuestro arduo trabajo ha sido recompensado.
En post anteriores hemos tocado un tema sumamente importante en el ámbito de las relaciones laborares: La reputación. Este factor, por más subestimado que sea por muchos, corresponde a una realidad interna en el mundo de las empresas. Es la energía que mueve la maquinaria de la confianza y el apoyo entre colegas y/o jefes; ya sea para bien o para mal (dependiendo de la situación).