June 27, 2010
Cuando logramos ocupar una vacante de trabajo en alguna de las mejores empresas de nuestra región, somos conscientes de que el cargo y/o labor que desempeñaremos va a ser el más importante para nosotros y para nuestro entorno. Depende de nuestras capacidades y confianza que logremos los mejores resultados en el menor tiempo para que así empecemos a escalar poco a poco de nivel.
Lo señalado con anterioridad, es una de las variadas metas que cada uno de nosotros (en el rol de trabajador) desea alcanzar después de mucho tiempo con esfuerzo y dedicación. Sin embargo, este fin supremo no puede ser alcanzado si es que no sabemos trabajar en equipo: Formar un grupo funcional que no sólo se guíe de los fines comunes, sino que intercambien experiencias, que fortalezca la comunicación interna (formal e informal) y sobretodo la participación activa en cada una de las actividades.
Los equipos de trabajo son grupos que tiene un fin común: lograr los mejores beneficios y satisfacer las necesidades de la empresa. Para cumplir con dichos estándares, cada uno de los integrantes aplica sus capacidades y refuerzan cada criterio de solución. Esto quiere decir, logran un propósito y objetivos en común optimizando su área de trabajo.
Todos los equipos son grupos; sin embargo no todos los grupos son definidos y calificados como equipos. Esta situación se da debido a que las metas, la participación y los fines son más estrechos y concretos en el equipo de trabajo. A continuación, algunas definiciones:
Un grupo es un conjunto de personas con una meta afín y que interactúan para compartir información y tomar decisiones en las que cada miembro forma parte y se desenvuelve de manera correcta en su área de responsabilidad.
Un equipo de trabajo es un grupo cuyos esfuerzos individuales dan por resultado un desempeño que es mayor que la suma de los aportes de cada uno. Unifican sus esfuerzos y conocimientos para alcanzar el máximo desempeño en el menor tiempo. Cada una de sus habilidades son complementarias.
Esto quiere decir que para que un grupo alcance el nivel de un equipo y mejor altamente su competitividad y rendimiento deben alcanzar un acuerdo en lo que respecta a la participación activa de sus integrantes; además de los siguientes factores: cohesión, selección de un líder funcional, buena calidad de comunicación y la definición de metas y objetivos (basados en el propósito de la empresa u organización).
Una vez que conseguimos el ansiado trabajo, ocupar uno de los mejores puestos de la empresa o en especial, dirigir una reunión de suma importancia para la organización; pensamos de inmediato que debemos dar todo de nosotros: El 110% de nuestras capacidades y destrezas en el manejo de cada situación. El optimismo rebosa de nuestro cuerpo; sin embargo las ganas de salir adelante y triunfar no son suficientes a nivel de la empresa.
La presencia de nuestro currículum debe ser por obligación una de nuestras prioridades en el momento que buscamos trabajo. Debe reunir lo mejor de nuestra trayectoria sin necesidad de recurrir a exagerar los detalles. Hay que recordar que es mucho mejor tener pocas habilidades a disfrazar en nuestro documento actividades que no conocemos o que nunca hemos efectuado. A lo largo de la de nuestra labor en la organización, nos veremos en situaciones que solicitarán dicha experiencia y quedaremos como incapaces frente a nuestros superiores.
En el transcurso de nuestras vidas, hemos de tomar decisiones que beneficiarán o perjudicarán a los que nos rodean en el centro de trabajo. Dependiendo del cargo que poseamos, estas cobrarán cada vez más importancia y repercutirán en la productividad de la organización.
Uno de los principales aspectos que posibilitan la cohesión de los trabajadores y el funcionamiento correcto, de cada una de las áreas de la organización es la calidad de la comunicación.