March 29, 2011
Según algunos estudios sociológicos y del comportamiento del ser humano cuando se reúne con personas de su misma jerarquía social, este tiende a mentir en un promedio de 14 veces por cada 20 minutos de conversación. Si esto lo multiplicamos por el número de horas en las que interactuamos con otros podremos sacar un mejor cálculo de que somos seres –algunos más que otros– inclinados hacia las falsedades.
Eso sí, cabe mencionar que el estudio está enfocado en el desenvolvimiento del hombre en su entorno social y no laborar, ya que allí la historia es distinta pues el mismo ambiente formal lo obliga en la mayoría de los casos a ‘amarrarse la lengua’ y a evitar decir más de lo necesario.
Esto, estimado lector, también se aplica a las entrevistas de trabajo; ya sea de manera escrita o verbal, es decir, ya sea si las mentiras salen de su boca o están en el papel, su currículum vitae –que al fin de cuentas se resume en lo mismo–. Omitir suele ser también considerado por los empleadores como una falta de ética y profesionalismo grave, pero agregar cosas de más son consideradas aberraciones mucho peores.
Todos aceptamos que existen necesidades y sueños que podrían verse truncados si no se consigue la plaza que se desea en una empresa, pero existen maneras mucho más sutiles y adecuadas como ‘resaltar ciertos atributos sin exagerar’ o ‘agregar algunas características de nuestra personalidad que nos brinden puntos positivos’.
Evite, estimado lector, el mentir ya sea en la entrevista o en el CV que le entregue al empleador, pues si es descubierto infraganti, le dirá: Hasta luego, buenas tardes; y olvídese de querer formar parte de esa empresa; pues usted quedará vetado por varios años. También sería bueno encender un velita misionera y cruzar los dedos porque si esa empresa es importante y se encuentra afiliada a alguna comisión de regulación pasará el reporte de su conducta y ahí sí que las verá negras ya que no existe empresa que quiera contratar a alguien por muy bueno que sea con antecedentes de mentiroso.
Ya lo sabe y está advertido, no mienta en la entrevista ni en su currículum porque el castigo le puede costar el siguiente empleo. *AAH.











