March 1, 2010
En post anteriores hemos tocado un tema sumamente importante en el ámbito de las relaciones laborares: La reputación. Este factor, por más subestimado que sea por muchos, corresponde a una realidad interna en el mundo de las empresas. Es la energía que mueve la maquinaria de la confianza y el apoyo entre colegas y/o jefes; ya sea para bien o para mal (dependiendo de la situación).
Se basa en la imagen que proyectamos en nuestro trabajo, de nuestros valores y nuestro comportamiento. Una idea errada es que al laborar en una nueva empresa, todos los problemas, conflictos y faltas que hemos cometido quedarán en el pasado. Muchos pensarán “borrón y cuenta nueva”; sin embargo la vida se encarga de que la verdad salga a la luz.
Dependiendo del centro de labores, al acceder a un vacante laboral de gran envergadura; la empresa (para salvaguardar su éxito y reputación) inicia una investigación previa del futuro ocupante del cargo. Esta se basa en métodos de búsqueda tan sencillos como contactar a las referencias que colocamos en el Currículum Vitae o en todo caso, por medio de colegas y/o trabajadores de distintas áreas y empresas. Hay que tomar en cuenta que, dependiendo del rubro de la empresa, la mayoría de empleados guarda relación con distintas entidades.
No debemos olvidar que las redes sociales juegan un gran papel en esta situación. Pese a que la mayor parte de las empresas tengan una mínima o nula presencia en la web 2.0, eso no quiere decir que los trabajadores caigan en el mismo problema. La información que publican se basa en las experiencias positivas o negativas durante el día. En esta época todo está interconectado. Los comentarios hacia nuestros jefes compañeros o centros de labores quedan en la web y son fáciles de conseguir. Basta ingresar al perfil de uno de los trabajadores y listo.
Hay que tomar en cuenta que los logros, la experiencia, las habilidades y la imagen son aspectos vitales para nuestro éxito. A quien vendamos nuestros servicios profesionales; tiene el derecho de investigar nuestra calidad de trabajo, nuestro desempeño en todo sentido. Somos una herramienta valiosa para conseguir clientes y para elevar la productividad en el trabajo.
Finalmente, haciendo un resumen de lo mencionado, nuestra reputación es nuestra mejor carta de presentación. De qué nos sirve poseer grandes títulos y vasta experiencia si no podemos acceder a la confianza de nuestros colegas. Si llegamos a este nivel tan negativo ¿creen que podrán obtener un alto cargo o el reconocimiento de los demás?
Analicemos un momento nuestra manera de relacionarnos y de trabajar. Nos llevaremos una gran sorpresa…












Desde que comenzamos a tomar las riendas de nuestras vidas, por medio de un trabajo para mejorar nuestro futuro; una duda siempre nos ha invadido: El gran misterio acerca del formato “correcto” con el que se redacta un Currículum Vitae (CV). En este tema, consejos nunca han faltado. Desde el formato cronológico, pasando por el funcional. Modificando un poco de los dos para convertirlo en uno Combinado; o decididos por una sencillez y sobriedad aplicamos el formato de Datos Personales.
ar que el día de trabajo culmine en un abrir y cerrar de ojos; pensamos que sería estupendo poder tener unos días de relajo y esparcimiento. La tensión y presión que ejercen las diversas labores en el día hacen que nuestro rendimiento disminuya en gran porcentaje. Por esta razón, los permisos de vacaciones brindados por la empresa tienen que ser justos y adecuados a cada una de las áreas en las que los trabajadores son expuestos a diversas tareas.
conseguimos el trabajo ideal. Una labor que se ajuste a nuestra preparación académica y desempeño. En ese momento, se abren muchas puertas para nuestro desarrollo y para el anhelado ascenso -sobre todo si es que nuestro desempeño llena las expectativas de nuestros superiores-. Sin embargo, no debemos olvidar que por más preparados que estemos en nuestra formación, el ambiente de trabajo juega un papel muy importante en nuestro camino al éxito.